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Terres de l'Ebre 
© Mariano Cebolla Arxiu PNDE
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© Mariano Cebolla
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Deltadel Ebro

Atlas de peces del delta

Aunque poco conocida, la fauna de peces del Delta es excepcional, tanto por la cantidad como, sobretodo, por la diversidad. El atlas de peces del Delta es un instrumento de gestión para dar a conocer el patrimonio íctico del estuario deltaico, incluyendo los ambientes acuáticos continentales y las bahías, hasta ahora casi desconocidas.

La singularidad ecológica del delta del Ebro se caracteriza por la gran diversidad de ambientes y especies que viven en un espacio físico relativamente reducido. Los ecosistemas estuarianos son altamente influenciados por los flujos de agua marina y de agua dulce, que producen grandes variaciones de las características físico-químicas de sus aguas.

Las comunidades de peces de los estuarios son muy diversas y están formadas por especies marinas, limnéticas y las que migran. Además, el número total de especies es dinámico a lo largo de los años a causa tanto de la desaparición como de la introducción de nuevas especies, pero este número también difiere según la presencia, o no, de especies ocasionales.

Más de cuarenta especies de peces han sido citadas hasta ahora en las aguas deltaicas (Queral, 2001). Algunas de estas especies están en grave peligro de extinción tanto a nivel nacional como internacional. Este es el caso del fartet (Aphanius iberus), que tiene en el Delta uno de sus principales núcleos de población, o el samarugo (Valencia hispanica). El espinoso (Gasterosteus aculeatus) y el pez fraile (Salaria fluviatilis) son especies con amplias áreas de distribución, pero muy amenazadas en la Península Ibérica, que todavía mantienen poblaciones en el Delta.

Los ecosistemas acuáticos deltaicos han sufrido intensas modificaciones a lo largo de los últimos 150 años. El cultivo de arroz, que hoy ocupa más del 60% de la superficie deltaica, ha comportado la desaparición de grandes extensiones de marismas. Este cultivo implica, además, una severa alteración de los flujos estacionales de agua y de sus propiedades físico-químicas (conductividad), y también unas importantes aportaciones de fertilizantes y de otros productos fitosanitarios.

Desde la construcción de los grandes embalses, el río Ebro ha dejado casi de interaccionar con su llanura deltaica. Los humanos han intentado insistentemente hacer desaparecer algunos ecosistemas tan peculiares como los ojales, y los que han llegado a nuestros días, aquellos con un mayor caudal de surgencia, están fuertemente degradados. Por otro lado, todos estos ambientes acuáticos modificados y alterados han sido ocupados por especies introducidas de peces.

Algunas, como la carpa (Cyprinus carpio), están al Delta desde hace décadas o incluso siglos, pero la introducción y el establecimiento de nuevas especies es un proceso todavía vivo. Sólo en la última década se han establecido como mínimo cuatro nuevas especies foráneas (Pseudorasbora parva, Misgurnus anguillicaudatus, Fundulus heteroclitus y Xiphophorus maculatus), y diferentes especies exóticas han sido citadas, sin que se haya podido constatar la aclimatación.

Una de las condiciones previas para el desarrollo de programas de gestión y conservación de la fauna es el conocimiento de las especies que habitan una determinada área geográfica. De esta manera, el inventario y cuantificación de las comunidades ícticas y de sus hábitats se convierte en un prerrequisito casi indispensable para la preservación de la ictiofauna.

Los atlas de distribución constituyen una de las metodologías más ampliamente utilizadas para conocer la distribución de las especies. Dentro del ámbito de la elaboración de los atlas, la ictiología ha recibido un tratamiento bastante desventajoso en comparación con otros grupos taxonómicos, e, incluso el incremento de estudios realizados en el entorno del delta del Ebro durante los últimos años, la información existente sobre la fauna íctica todavía resulta escasa en comparación con la importancia ecológica y faunística de este grupo. A pesar de ello, existen determinados estudios (Demestre et al., 1977 y Sostoa, 1983) que nos permiten tener una visión general de la fauna ictiológica. No obstante, ninguno de estos estudios incluye los ambientes de bahía.

Ante esta situación y de la falta de información actualizada hacia la comunidad de peces del Delta en su conjunto, se decidió desarrollar un atlas de peces del delta del Ebro que tuviera presente no sólo los ambientes continentales, sino también los ambientes de bahía, incluidos dentro del ámbito deltaico pero bastante olvidados por la comunidad científica. El objetivo principal era la configuración de un listado actualizado de las especies ícticas y obtener una aproximación de la estructura de la población íctica.

Entre los objetivos principales del Atlas, destacan:

El Atlas de peces es una realidad y lo podéis consultar en: http://parcsnaturals.gencat.cat/web/.content/home/delta_de_lebre/novetats/2015/ATLES_PEIXOS_WEB.pdf