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Terres de l'Ebre 
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MuseoTerres de l’Ebre

La Sierra de Montsià, paisajes, bosques y masías centenarias

El itinerario a La Foradada

La sierra de Montsià constituye el complejo orográfico más meridional de Catalunya y presenta unos elevados valores ecológicos que quedan reflejados en su inclusión dentro del Plan de Espacios de Interés Natural (PEIN) y la Red Natura 2000, y en haber sido declarada Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Desde arriba de la cresta de la sierra, se aprecian algunos de los rasgos más característicos y que al mismo tiempo constituyen una de les singularidades más destacadas de este espacio. En primer lugar, la posición de atalaya delante del delta del Ebro y la costa mediterránea. En segundo lugar, la vegetación mediterránea dominada por maquias y encinares litorales que cubren las vertientes. Pero también se puede observar su relieve bastante accidentado, con barrancos encajados, empinados y escarpes espectaculares, que le confieren una acusada inaccesibilidad caracterizada por una pendiente elevada. Esta inaccesibilidad que determina la inexistencia de pistas forestales es compensada por una densa red de senderos bien señalizados o de equipamientos para la interpretación ambiental.

Los asentamientos humanos son antiguos y aparecen por todas partes los testimonios arqueológicos. En tiempos más recientes, la presencia de eremitas, pastores, carboneros, cazadores, etc., ha hecho que la sierra, un lugar aparentemente poco acogedor, se conservara como un territorio habitado y marcado por la actividad humana. Testimonios de esta actividad humana ya abandonada son numerosas masías y antiguos bancales de cultivo que encontramos repartidos a lo largo de toda la sierra. En los œltimos tiempos la sierra se ha convertido de nuevo en un centro de interés tanto para la población local como para el visitante de la comarca y cada vez es más frecuentada por personas que, atraídas por su medio natural y su paisaje, vuelven a recorrer los senderos y caminos de este lugar.

El itinerario que proponemos, uno de los más visitados y característicos de la sierra, permite conocer muchos de los activos naturales y culturales de este espacio natural. A lo largo del recorrido podréis disfrutar de bosques centenarios de encinas, senderos y áreas interpretativas que muestran las actividades tradicionales como la elaboración de cal, masías ahora abandonadas pero con mucha historia como la Masía de Matarredona y un mirador inmejorable desde donde contemplar los paisajes de la sierra y el Delta del Ebro.

Iniciaréis el recorrido en el Cocó de Jordi en Sant Carles de la Ràpita, donde cogeréis un camino bien señalizado por la que os adentraréis dentro del bosque de Burgar, uno de los lugares más emblemáticos de la sierra de Montsià. Se trata de un encinar, el bosque mediterráneo por excelencia y donde la encina es el; árbol dominante. En el bosque hay una área interpretativa con plafones que explican el aprovechamiento de leña y madera ya documentado en la segunda mitad del s XII. La madera de las encinas se utilizaba para realizar herramientas, muebles e incluso para construir barcos. La leña era utilizada en el mismo bosque como combustible de los hornos de cal. También en los fuegos de las casas, a menudo convertida en carbón para facilitar su transporte.

Esta vegetación densa y exuberante, de gran valor ecológico y paisajístico, ha sufrido un gran retroceso en toda la cuenca mediterránea y alberga una elevada biodiversidad que incluye numerosas especies de invertebrados como el gran capricornio (Cerambix cerdo) y la espectacular mariposa del madroño (Charaxes jasius), de reptiles como la culebra de escalera (Elaphe scalaris), la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) y la culebrilla de cristal (Anguis fragilis) o de mamíferos como el jabalí (Sus scrofa), la jineta (Genetta genetta), el tejón (Meles meles), la comadreja (Mustela nivalis) y la garduña (Martes foina). En cuanto a las aves, un gran nœmero de pequeñas aves pueblan estos ambientes, destacando el carbonero comœn (Parus major), el herrerillo comœn (Cyanistes caeruleus), el capuchino (Lophophanes cristatus) o el mito (Aegithalos caudatus), reyezuelos (Regulus sp), el petirrojo (Erithacus rubecula), el chochín (Troglodytes troglodytes), el acentor comœn (Prunella modularis), el pinzón (Fringilla coelebs), el mirlo (Turdus merula) y varias especies de currucas (Sylvia sp), otras aves de mida más grande como la torcaz (Columba palumbus) son muy abundantes. También, si tenéis suerte, podréis observar algunas de las rapaces que viven en los bosques y acantilados de la sierra como el azor (Accipiter gentilis), el halcón peregrino (Falco peregrinus), el bœho real (Bubo bubo) o la reina de este espacio, la amenazada águila perdicera (Aquila fasciata).

Antes de continuar el camino podéis hacer un descanso en la fuente del Burgar, con sus característicos bancales y picas de piedra, un medio hœmedo donde se reproducen y viven anfibios como el sapo comœn (Bufo bufo), el sapo corredor (Epidalea calamita), el sapo partero comœn (Alytes obstetricans) o el tritón palmeado (Lissotriton helveticus).

Siguiendo el camino saldréis del bosque para llegar a la llanura de Matarredona, donde encontraréis la masía que lleva el mismo nombre. En estos antiguos bancales de cultivo vive el lagarto más grande de nuestra fauna y uno de los reptiles más característicos de este espacio, el lagarto ocelado (Timon lepidus), también aves como el alcaudón comœn (Lanius senator), la collalba rubia (Oenanthe hispanica), el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) y, en primavera, una gran diversidad de mariposas y otros insectos que se alimentan de la gran variedad de flores que crecen en estos ambientes. Seguidamente, y atravesando una bien conservada vegetación de garriga, llagaréis a la Foradada, a 680 metros de altura y desde donde contemplaréis unas magníficas panorámicas de Sant Carles de la Ràpita, el mar del Ebro y el Delta del Ebro.

Para regresar cogeréis el PR82 y siguiendo la señalización pasaréis por una de las antiguas zonas de cultivo de la Masía de Matarredona llamada la Rueda, en la bifurcación de senderos que encontraréis continuando recto. El camino que dejamos a la izquierda nos llevará de nuevo a la fuente del Burgar. Después de una fuerte bajada por el collado de la Manigueta, finalizaréis el recorrido en el punto de inicio, en el Cocó de Jordi.

Desde los servicios educativos y turísticos del Museo de las Terres de l'Ebre os proponemos realizar este y muchos otros itinerarios para que conozcáis el patrimonio natural y cultural de la sierra de Montsià. Os podéis informar en www.museuterresebre.cat, enviar un correo a info@museuterresebre.cat o llamando al tel. 977 702 954