Patronat de Turisme de la Diputació de TarragonaDiputació de Tarragona
Terres de l'Ebre 
© Fons MTTE
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MuseoTerres de l’Ebre

Las balsas de la Foia, un oasis de vida en medio de un entorno mediterráneo

El paraje de las balsas de la Foia constituye un área de interés natural situada en el límite de los municipios de Masdenverge y Godall, justo en la confluencia de la rambla de La Galera con el barranco de Solsó. En esta área, de una superficie aproximada de 21.000 m2, el ayuntamiento de Masdenverge y el Museo de las Terres de l’Ebre han realizado a lo largo de los años diferentes actuaciones que tienen como objetivo promover la recuperación de la vegetación autóctona y la función de refugio faunístico del lugar, junto con el mantenimiento de los usos agrícolas y ganaderos tradicionales y potenciando otros usos turísticos y de ocio con la adecuación de un área de ocio de interés natural. En este sentido el ayuntamiento de Masdenverge actualmente está impulsando un proyecto de mejora de la señalización del acceso a este espacio para facilitar y potenciar su uso público.

El poblamiento humano de esta zona es antiguo y en la Foia confluyen caminos ancestrales, como el camino viejo de Amposta a Godall. Aquí también se encuentran los “lligallos” (caminos ganaderos) del Solsó con el del barranco de La Galera, donde los rebaños tienen un punto de descanso y abrevadero. El trazado de estos caminos se ha aprovechado para señalizar diversos recorridos cicloturísticos. El itinerario por el barranco de La Galera os permitirá subir hacia Els Ports o bajar hasta el río Ebro.

El barranco de La Galera es una típica rambla mediterránea el lecho de la cual, formado por guijarros y gravas, está seco la mayor parte del año, y sólo está activo cuando se producen lluvias torrenciales. Pero en el sector de las balsas de la Foia aparecen diversos puntos húmedos, tanto por el afloramiento de las aguas del nivel freático, como por la existencia de pequeñas cubetas de carácter arcilloso que retienen las aguas de escorrentía. Todo ello permite la formación de una zona húmeda, pequeña en superficie, pero valiosa en el contexto más árido de las llanuras y relieves próximos.

Este paraje presenta una elevada diversidad paisajística y natural, fruto de la combinación de la primitiva vegetación mediterránea característica de las llanuras litorales (los carrascales y las maquias), de los ambientes más húmedos vinculados al barranco de La Galera (salcedas, adelfales, juncales...), y del paisaje rural creado por los aprovechamientos agrícolas o ganaderos.

El hábitat que crea el barranco, las balsas y las comunidades vegetales presentes, propician la diversidad faunística del lugar. Vinculada a la presencia del agua y a los poblamientos de vegetación acuática, sobresale la presencia de numerosos anfibios y reptiles como el tritón jaspeado (Triturus marmoratus), la rana (Phelophylax perezi), el sapo común (Bufo bufo) y el sapo corredor (Bufo calamita) o el sapo partero (Alytes obstetricans), algunos reptiles como las culebras de agua (Natrix sp) y una rica fauna de macroinvertebrados acuáticos. Por lo que se refiere a los insectos ligados al medio terrestre hay que destacar las poblaciones de lepidópteros, muy abundantes en la primavera y en verano y con una buena representación de especies mediterráneas vinculadas a los matorrales y garrigas.

Pero si hay un grupo faunístico que sobresale en importancia en este espacio natural, es el de la avifauna. Las balsas de la Foia de Masdenverge representa un espacio donde podemos encontrar características de dos importantes ecosistemas mediterráneos muy diferentes entre ellos: los matorrales y garrigas y el bosque de ribera asociado a cursos de pequeño caudal. Este hecho condiciona y enriquece la biodiversidad que podemos encontrar y se refleja también en el elevado número de especies de aves que podemos observar.

En la primavera y otoño son muy abundantes aves paseriformes como el mosquitero común (Pylloscopus collybita); el carricero común (Acrocephalus scirpaceus); el buitrón (Cisticola juncidis); el cetia ruiseñor (Cettia cetti); el zarcero común (Hippolais polyglotta); las currucas, como la curruca capirotada (Sylvia atricapilla), la curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) y la curruca rabilarga (Sylvia undata). En los márgenes de los caminos jilgueros (Carduelis carduelis), verdecillos (Serinus serinus), verderones (Carduelis chloris), y trigueros (Emberiza calandra) nos acompañan con sus cantos. En el magnífico bosque de olmos, tan raros de encontrar en otras zonas pero que en la Foia todavía perduran, y en los arbustos y árboles del cauce del barranco encuentran protección, se alimentan, nidifican y son fáciles de observar especies como el pinzón vulgar (Fringilla coelebs), el petirrojo europeo (Erithacus rubecula), el chochín (Troglodytes troglodytes), el ruiseñor (Luscinia megarhynchos), el mirlo (Turdus merula) y los herrerillos (Parus caeruleus) y el carbonero (Parus major). Muchas de estas aves, junto con otras especies como los zorzales (Turdus philomelos), zorzales charlos (Turdus viscivorus) y el estornino (Sturnus vulgaris), provienen de las migraciones hibernales desde el norte.

Los campos de cultivo de secano que rodean los barrancos son el hogar de especies como la abubilla (Upupa epops), el cuco (Cuculus canorus), las cogujadas (Galerida cristata) y la montesina (Galerida theklae), la totovía (Lullula arborea), el chotacabras (Caprimulgus europaeus) y el chotacabras pardo (Caprimulgus ruficollis). Y tanto en el barranco como en los cultivos podemos disfrutar del magnífico espectáculo del vuelo de los abejarucos (Merops apiaster), del vencejo (Apus apus) y golondrinas (Hirundo rustica), o podemos observar el alcaudón (Lanius senator) ubicado en su atalaya.

Las rapaces también están presentes, tanto durante el día como en la noche. Si tenemos suerte podremos observar como el águila perdicera (Hieraaetus fasciatus) sobrevuela el espacio buscando presas de las que alimentarse. Más fáciles de ver son otras especies como el busardo ratonero (Buteo buteo) y el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). Por lo que se refiere a las rapaces nocturnas es fácil escuchar durante la noche el canto del autillo europeo (Otus scops) o del mochuelo común (Athene noctua) y en las masías y construcciones rurales próximas al espacio todavía está presente la lechuza (Tyto alba).

Esta avifauna comparte espacio con otras especies vinculadas al medio acuático, que provenientes de zonas próximas como el delta y el río Ebro también visitan la Foia. El ánade real (Anas platyrhinchos), la polla de agua (Gallinula chloropus), las lavanderas blancas (Motacilla alba) y cascadeña (Motacilla cinerea) son unos visitantes habituales. También podemos encontrar algunas ardeidas como la garza real (Ardea cinerea), la garceta común (Egretta garzetta), la garcilla bueyera (Bubulcus ibis) o limícolas como la cigüeñuela común (Himantopus himantopus), el archibebe común (Tringa totanus) y el chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus). Ocasionalmente hay zampullines (Tachybaptus ruficollis), martines pescadores (Alcedo atthis) y el avetorillo común (Ixobrychus minutus).

En conjunto, este pequeño espacio tiene una notable importancia por la biodiversidad que preserva, y destaca por la función ecológica que desarrolla en medio de las llanuras de secano que la rodean, ya que constituye un enclave para beber, alimentarse y descansar para una parte de la fauna que se distribuye más allá, a la vez que constituye un espacio insustituible en medio del corredor verde que representa la rambla de La Galera.

Desde los servicios educativos y turísticos del Museo de las Terres de l’Ebre os proponemos visitar la Foia de Masdenverge para que conozcáis el patrimonio natural y cultural de este espacio. Os podéis informar en: www.museuterresebre.cat, enviar un correo a info@museuterresebre.cat o llamar al tel. 977 702 954