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Terres de l'Ebre 
© Terres de lEbre
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Reservade la Biosfera

Terres de l'Ebre, al frente de los paraísos naturales del mundo

Terres de l'Ebre está de enhorabuena. Comenzamos el verano con una de las mejores noticias que ha recibido el territorio en los últimos años. Nos ilusiona comunicaros que después de meses de trabajo y esfuerzo la UNESCO ha declarado gran parte de Terres de l'Ebre Reserva de la Biosfera, una marca de calidad que implica el reconocimiento de la comunidad internacional hacia a una tierra que reúne tesoros naturales de altísimo interés y dos ecosistemas únicos en la Mediterránea como son el Delta del Ebro y el Macizo de Els Ports, separados por tan solo 30 kilómetros de distancia.

En 30 años este Comité ha reconocido 610 reservas diseminadas por 117 países del mundo, entre las que se incluyen la Amazonia o las Cascadas del Niágara; también Doñana, Sierra Nevada, Lanzarote o el Parque Natural del Montseny. Este último, desde el año 1978 era la única distinción de Reserva de la Biosfera que se había otorgado a un territorio catalán.

Este sello realza una tierra donde payeses, ganaderos, pescadores, artesanos o artistas han encontrado en sus recursos naturales su fuente de subsistencia e inspiración, así como, un "modus vivendi" que se ha traducido en forma de costumbres, fiestas y como no, en una gastronomía de producto, que se sitúa entre las mejores de Catalunya.

Del Parque Natural de Els Ports hasta el Parque Natural del Delta del Ebro, de la sierra de Montsià a la de Cardó-Boix, o de las sierras de Pàndols-Cavalls a las islas exuberantes instaladas en el decurso del Ebro, esta tierra combina diversos paisajes que cambian de forma y apariencia con el tránsito de las estaciones y los ritmos lentos pero implacables de la naturaleza.
Imaginaros en pleno otoño rodeados de árboles con cientos de años de historia, sobre una alfombra de hojas rojizas. A Terres de l'Ebre, el Faig Pare (haya padre), los Teixos de Marturi (tejos) o el Pi Ramut (pino) nos recuerdan la riqueza de los siglos pasados en medio del Parque Natural de Els Ports. Tan solo es necesario dar un salto hasta el Barranco de Carrer Ample, para entender a través de la geología los estratos que se originaron en la formación de Els Ports. Una prueba más de la grandeza de una naturaleza que nos precede y nos sucede.

Siguiendo el trascurso de las estaciones, en el invierno, los prados y las montañas de  Terres de l'Ebre se cubren de nieve. Sí, este año 2013 ha sido un ejemplo. Los pinos nevados de Casetes Velles y el refugio de las Terranyes, en la Terra Alta, nos han recordado que la fuerza de la naturaleza siempre impone sus tonalidades a la tierra. A nosotros tan solo nos queda la resignación y la admiración.

Precisamente en la primavera, los campos y las flores vuelven a llenar de colores nuestra casa. Con el deshielo, el agua que viene de la montaña se abre camino erosionando la piedra y dándole formas lisas y redondeadas formando grandes balsas de agua cristalina. Lugares como los Estrets d'Arnes o muy cerca, el Toll del Vidre, nos demuestran la suspicacia de este ecosistema que siempre se realimenta.

De Els Ports, bajamos a los llanos del Montsià, donde encontramos tesoros monumentales como los olivos milenarios, que van dando paso a toda una vegetación mediterránea, que culmina en el Delta con las explanadas inmensas de arrozales. Unos campos que en verano comienzan a despuntar formando alfombras verdes en los dos hemisferios que quedan a la orilla del río Ebro.

Pero no solo la superficie de Terres de l'Ebre merece una mención. El fondo marino, de L'Ametlla de Mar hasta L'Ampolla tiene una de les colonias de posidonia más importantes de la costa mediterránea, que lo convierte en un paraíso para los submarinistas.

Este reconocimiento de la UNESCO pone la primera piedra para que Terres de l'Ebre continúe construyéndose de cara, y no de espaldas, a su belleza natural. Una belleza natural que ha condicionado el paisaje humano de generaciones de ebrenses y que ahora desean poner al alcance de aquellos que deseen visitarnos.